Viaje a Nueva York en otoño: el puente de Brooklyn y el skyline de Manhattan

Viaje a Nueva York en otoño: guía definitiva de 8 días

Este viaje a Nueva York en otoño fue nuestra segunda visita a la ciudad, esta vez en pleno noviembre. Si en nuestra primera visita nos quedó la espinita de todo lo que no pudimos ver, esta vuelta a La Gran Manzana nos permitió disfrutarla con las calles ya vestidas de otoño, con los árboles de Central Park en tonos naranjas y rojos, y con la ciudad empezando a decorarse para la Navidad muchísimo antes de lo que esperábamos.

Hicimos este viaje a Nueva York en noviembre de 2021.

Antes de comenzar con nuestro itinerario, hemos creado una serie de respuestas a las típicas preguntas que os estaréis planteando para organizar vuestro viaje a Nueva York en otoño:

Sí, aunque lo que realmente hace falta es la autorización ESTA, que se tramita en la página oficial de la ESTA, y es lo primero que hay que gestionar antes de viajar a EEUU, ya que sin ella no se puede acceder al país. En nuestro post sobre nuestro primer viaje ya explicamos cómo solicitar la ESTA para EEUU paso a paso.

Nosotros siempre recomendamos viajar fuera de España con un seguro de viaje con buena cobertura. En EEUU la sanidad no es pública como en España, y un ingreso hospitalario sin seguro puede salir muy caro. Para nuestro viaje a Nueva York en otoño lo contratamos antes de salir de casa.

Un viaje a Nueva York en otoño tiene su propia lógica de maleta: por el día el sol calienta bastante y se puede ir con un jersey y una chaqueta de entretiempo, pero en cuanto cae la tarde el frío aprieta de verdad, así que un buen abrigo es imprescindible. Los paseos por la ciudad son largos, así que un calzado cómodo pesa más en la maleta que cualquier otra cosa.

Nos alojamos en el hotel ROW NYC, en pleno Times Square, lo que nos permitió llegar caminando a la mayoría de los sitios que queríamos visitar. Tener Times Square a un paso del hotel fue un acierto: la primera noche, con las maletas recién dejadas en la habitación, ya estábamos paseando entre sus pantallas gigantes. El alojamiento en plena gran manzana es caro, pero en un viaje a Nueva York en otoño, con las tardes tan cortas, merece la pena ahorrar tiempo en traslados.

El metro de Nueva York es la forma más rápida de moverse entre distritos, aunque muchos de los sitios que visitamos en Manhattan se pueden hacer perfectamente caminando. Nosotros volvimos a comprar la MetroCard, tal y como ya hicimos en nuestro primer viaje, para no tener que preocuparnos de los billetes durante toda la semana. En un viaje a Nueva York en otoño se camina muchísimo, así que el metro acaba siendo el descanso.

Entre restaurantes y puestos de la calle, no nos privamos de nada en nuestro viaje a Nueva York en otoño:

  • Hamburguesas jugosas como las de Jackson Hole.
  • Porciones de pizza gigantes en Pizza Suprema, cerca de Penn Station, y hot dogs.
  • Un delicioso bagel en Bagels&Schmear.
  • Una torre de tortitas dulces, con sirope o chocolate, o saladas con bacon, para desayunar en el Westway Diner.
  • Un buen trozo de tarta de queso en Junior’s, acompañado de un batido enorme.
  • Y nuestras magdalenas favoritas en Magnolia bakery.
  • Una cena con vistas a las pantallas de Times Square en Bubba Gump Shrimp Co.




Día 1: Llegada y primera noche en Times Square

Así empezó nuestro viaje a Nueva York en otoño: después de un vuelo largo desde España, aterrizamos en la ciudad el 8 de noviembre de 2021, justo el mismo día en el que EEUU reabría sus fronteras a los viajeros internacionales. Nada más recoger las maletas nos recibió la estampa neoyorquina de siempre: filas de taxis amarillos con el rótulo de “Airport Taxi” en la puerta y la bandera de Estados Unidos ondeando a la entrada del aeropuerto.

Nos alojamos en el hotel ROW NYC, a un paso de Times Square, así que en cuanto dejamos las maletas salimos a la calle sin perder ni un minuto. Volver a ver Times Square de noche sigue siendo una experiencia que no se olvida: las pantallas gigantes, los anuncios de estrenos de cine y los rótulos de las tiendas iluminando la plaza entera. Incluso nos hicimos una foto junto a un coche patrulla de la NYPD, aparcado como si formara parte del decorado.

Día 2: Times Square al amanecer, Madison Square Park y el Puente de Brooklyn

El jet lag nos despertó de madrugada, así que lo aprovechamos: a las ocho de la mañana Times Square estaba prácticamente vacío, con las pantallas encendidas y casi nadie por delante de ellas. Es el mismo sitio que doce horas después no te deja ni caminar, y verlo así, con un taxi cruzando de vez en cuando, merece madrugar.

Times Square vacío a primera hora — viaje a Nueva York en otoño
Times Square vacío a primera hora

Desayunamos a la manera de allí, con un bagel comprado por el camino y un café enorme, sentados en un banco de Madison Square Park. Es un parque pequeño pero perfecto para empezar el día: las ardillas se acercan sin miedo a buscar restos entre las hojas y, por encima de los árboles, asoman la torre del reloj de la Met Life y el edificio triangular del Flatiron.

Desayuno neoyorquino: bagel para llevar
Desayuno neoyorquino: bagel para llevar
Café en un banco de Madison Square Park
Café en un banco de Madison Square Park
Las ardillas del parque, sin ningún miedo
Las ardillas del parque, sin ningún miedo
El parque, con los rascacielos asomando
El parque, con los rascacielos asomando

Desde allí subimos caminando hacia Midtown, y esa es una de las cosas que más nos gustan de Nueva York: vas por una calle cualquiera, levantas la cabeza y te encuentras de frente con la aguja Art Decó del Chrysler Building entre dos edificios de oficinas.

La torre del reloj de la Met Life
La torre del reloj de la Met Life
El Chrysler Building entre rascacielos
El Chrysler Building entre rascacielos
Midtown a pie — viaje a Nueva York en otoño
Midtown a pie

Por la tarde nos plantamos en el Puente de Brooklyn y allí nos tiramos un buen rato: el paseo de madera por encima del tráfico, las vistas del bajo Manhattan entre los cables y las fotos de rigor sentados en la barandilla, con el One World Trade Center al fondo.

El paseo de madera del Puente de Brooklyn
El paseo de madera del Puente de Brooklyn
Cruzando el Puente de Brooklyn
Cruzando el Puente de Brooklyn
Manhattan desde el puente
Manhattan desde el puente

Al bajar del puente llegamos a DUMBO, el barrio de Brooklyn desde el que se hace la foto más repetida de la ciudad: el Puente de Manhattan enmarcado entre dos filas de edificios de ladrillo, con el Empire State asomando justo en el hueco.

El Puente de Manhattan desde DUMBO
El Puente de Manhattan desde DUMBO
Abrigo y gorro: el otoño de verdad
Abrigo y gorro: el otoño de verdad

Rematamos el día en Brooklyn Bridge Park, sentados en las piedras de la orilla viendo cómo se ponía el sol detrás de los rascacielos. El cielo pasó del naranja al azul oscuro en menos de media hora y, cuando se encendieron las luces de Manhattan al otro lado del East River, entendimos por qué todo el mundo se queda ahí hasta que se hace de noche.

Viendo la puesta de sol desde la orilla
Viendo la puesta de sol desde la orilla
El Puente de Brooklyn al atardecer — viaje a Nueva York en otoño
El Puente de Brooklyn al atardecer
Manhattan encendido al otro lado del río
Manhattan encendido al otro lado del río
Día 3: Central Park en pleno otoño, Top of the Rock y el mercadillo de Bryant Park

Este fue, sin duda, el día del otoño. Subimos a primera hora hasta Central Park y lo primero que hicimos fue plantarnos delante de uno de esos mapas gigantes de la entrada para hacernos una idea de por dónde empezar, porque el parque es enorme y se tarda horas en cruzarlo de punta a punta.

Camino de Central Park
Camino de Central Park
El mapa de Central Park a la entrada
El mapa de Central Park a la entrada

Los árboles estaban en su máximo esplendor de rojos, naranjas y amarillos, y no pudimos resistirnos a pararnos debajo de casi todos. Por el camino nos cruzamos con las ardillas, que allí campan a sus anchas y se acercan a los pies de la gente, y con el obelisco egipcio conocido como la Aguja de Cleopatra, que lleva en el parque desde 1881.

Una ardilla en pleno desayuno
Una ardilla en pleno desayuno
La Aguja de Cleopatra
La Aguja de Cleopatra
Central Park en su mejor momento del año
Central Park en su mejor momento del año
La Great Lawn, la gran explanada del parque — viaje a Nueva York en otoño
La Great Lawn, la gran explanada del parque

Seguimos por la Great Lawn, la gran explanada de césped del centro del parque, y bajamos hasta el lago, donde el agua reflejaba los árboles de colores y las torres de los edificios del Upper West Side. Nos sentamos un buen rato en las rocas de la orilla, que es de esas cosas que en Nueva York salen gratis y se recuerdan igual que un mirador de pago.

El lago de Central Park
El lago de Central Park
Caminos cubiertos de hojas
Caminos cubiertos de hojas
Sentados en las rocas de la orilla
Sentados en las rocas de la orilla

Cruzamos el Bow Bridge, el puente de hierro más fotografiado del parque, esquivando ocas canadienses por el camino, y llegamos hasta Strawberry Fields, el rincón dedicado a John Lennon con el mosaico circular de la palabra Imagine en el suelo, casi siempre con flores encima y gente alrededor guardando silencio.

El Bow Bridge, el puente más fotografiado
El Bow Bridge, el puente más fotografiado
Ocas canadienses por el camino
Ocas canadienses por el camino
El mosaico de Imagine en Strawberry Fields
El mosaico de Imagine en Strawberry Fields
El paseo central del parque — viaje a Nueva York en otoño
El paseo central del parque
Rascacielos por encima de los árboles
Rascacielos por encima de los árboles

La parte sur del parque es la que mejor resume la ciudad: el césped y los árboles en primer plano y, justo detrás, la pared de rascacielos de Midtown. Terminamos el paseo en el Gapstow Bridge, con el estanque reflejando los edificios del skyline, una de esas postales que parecen montadas y que sin embargo están ahí, al final de un paseo.

El muro de rascacielos desde el césped
El muro de rascacielos desde el césped
El estanque del Gapstow Bridge
El estanque del Gapstow Bridge
El Gapstow Bridge
El Gapstow Bridge
El skyline reflejado en el agua
El skyline reflejado en el agua

Para comer nos metimos en el Jackson Hole, un diner de los de toda la vida con las calabazas de Halloween todavía en la entrada, donde pedimos dos hamburguesas de las que hay que sujetar con las dos manos. La cuenta, eso sí, con su propina aparte y el aviso de que el pago en efectivo sale más barato que con tarjeta: cosas de Nueva York.

Dos hamburguesas de las de sujetar con las dos manos
Dos hamburguesas de las de sujetar con las dos manos
La entrada del Jackson Hole — viaje a Nueva York en otoño
La entrada del Jackson Hole
La cuenta, con propina aparte
La cuenta, con propina aparte

Bajamos por la Quinta Avenida hasta el Rockefeller Center, pasando por delante del Radio City Music Hall y su marquesina roja, y allí cogimos el ascensor hasta el mirador del Top of the Rock. Lo elegimos precisamente porque desde él se ve lo que no se ve desde el Empire State: el propio Empire State en el centro de la foto.

Bajando por la Quinta Avenida
Bajando por la Quinta Avenida
Cruzando hacia el Rockefeller Center
Cruzando hacia el Rockefeller Center
La marquesina del Radio City Music Hall
La marquesina del Radio City Music Hall
La ventana del Top of the Rock
La ventana del Top of the Rock

Subimos con luz de día y nos quedamos hasta bastante después de la puesta de sol, que es lo que recomendamos a todo el mundo: en media hora ves la ciudad dorada, luego naranja, después azul y al final completamente encendida.

El sol cayendo sobre el Hudson
El sol cayendo sobre el Hudson
En el mirador del Rockefeller Center — viaje a Nueva York en otoño
En el mirador del Rockefeller Center
Los rascacielos de Billionaires Row
Los rascacielos de Billionaires Row

Cuando cae la hora azul es cuando el mirador se pone realmente bonito: Central Park se convierte en una mancha oscura al norte, el Empire State se enciende en mitad de la cuadrícula y los rascacielos finísimos de Billionaires’ Row se recortan contra el último naranja del cielo.

Midtown ya de noche
Midtown ya de noche
El Empire State encendido
El Empire State encendido
La hora azul sobre Manhattan
La hora azul sobre Manhattan

Al bajar nos asomamos a la pista de hielo del Rockefeller Center, ya llena de gente patinando bajo las luces, y dimos una vuelta por el mercadillo navideño de Bryant Park, con sus casetas de madera, las bolas gigantes de luces colgando de los árboles y una galleta recién hecha con chocolate caliente para aguantar el frío. A mediados de noviembre la ciudad ya está completamente vestida de Navidad.

La pista de hielo del Rockefeller Center
La pista de hielo del Rockefeller Center
Galleta y chocolate caliente en Bryant Park
Galleta y chocolate caliente en Bryant Park
Midtown de noche — viaje a Nueva York en otoño
Midtown de noche

Y como el hotel estaba al lado, terminamos otra vez en Times Square, esta vez a reventar de gente, con las pantallas a pleno rendimiento y la escalinata roja llena de gente sentada mirando el espectáculo.

Times Square a pleno rendimiento
Times Square a pleno rendimiento
Las pantallas de la plaza
Las pantallas de la plaza
La escalinata roja, llena de gente
La escalinata roja, llena de gente
De noche en Times Square
De noche en Times Square
Día 4: El Oculus, el Memorial del 11-S, Wall Street y el Empire State

Empezamos el día con un desayuno americano de manual —tortitas, huevos revueltos y bacon— y bajamos en metro hasta el bajo Manhattan.

Desayuno americano de manual
Desayuno americano de manual

La primera parada fue El Oculus, la estación de transporte junto al World Trade Center que Santiago Calatrava diseñó como un esqueleto blanco de costillas curvas. Por dentro parece más una catedral que una estación, con una bandera de Estados Unidos enorme colgada sobre el vestíbulo.

El Oculus por dentro
El Oculus por dentro

Justo al lado está el One World Trade Center, que desde abajo no hay manera de encuadrar entero, y el Memorial del 11 de Septiembre: los dos estanques cuadrados excavados donde estaban las Torres Gemelas, con el agua cayendo por los bordes de bronce grabados con los nombres de las víctimas. Es un sitio que impone mucho respeto, y se nota en lo callada que va la gente.

El One World Trade Center — viaje a Nueva York en otoño
El One World Trade Center
Los nombres grabados en el Memorial
Los nombres grabados en el Memorial
Imposible encuadrarlo entero
Imposible encuadrarlo entero

Caminando hacia el Distrito Financiero llegamos al Charging Bull, el toro de bronce de Wall Street, donde hay que hacer cola para la foto de rigor, y seguimos hasta Battery Park, desde donde se ve por primera vez la Estatua de la Libertad a lo lejos, pequeñita en mitad de la bahía.

El toro de Wall Street
El toro de Wall Street
La Estatua de la Libertad desde Battery Park
La Estatua de la Libertad desde Battery Park

Comimos lo que hay que comer en Nueva York cuando vas con el tiempo justo: dos porciones de pizza gigantes en un local de barrio, servidas en plato de papel y con el borde saliéndose de la bandeja.

Dos porciones de pizza neoyorquina
Dos porciones de pizza neoyorquina

De vuelta a Midtown nos pilló por sorpresa el desfile del Día de los Veteranos, que se celebra cada 11 de noviembre por la Quinta Avenida: vehículos militares, banderas por todas partes y gente animando desde las aceras. Justo antes habíamos pasado por delante de Macy’s, con su rótulo rojo de la estrella y las banderas colgando de la fachada.

Macy’s, con su estrella roja
Macy’s, con su estrella roja
El desfile del Día de los Veteranos — viaje a Nueva York en otoño
El desfile del Día de los Veteranos
Vehículos militares por la Quinta Avenida
Vehículos militares por la Quinta Avenida

Por la tarde subimos al Empire State Building. La subida es parte de la visita: la cola pasa por una exposición con teléfonos y objetos de las distintas décadas del edificio y por un King Kong a tamaño real agarrado a la pared, y antes de llegar al ascensor te encuentras el banco con las estatuas de los obreros que lo construyeron.

Con los obreros del Empire State
Con los obreros del Empire State
La exposición de la subida
La exposición de la subida
King Kong agarrado a la pared
King Kong agarrado a la pared

Arriba, desde la planta 86, se ve Manhattan entero a los pies: la cuadrícula de calles, el bajo Manhattan al sur con el One World y los ventanales del mirador cerrado, donde uno se puede sentar a mirar sin el viento de la terraza. El edificio estaba ya decorado para las fiestas, con calabazas de otoño en una zona y el árbol de Navidad montado en otra.

Manhattan desde la planta 86
Manhattan desde la planta 86
La cuadrícula de calles desde arriba
La cuadrícula de calles desde arriba

Decoración de otoño en el edificio — viaje a Nueva York en otoño
Decoración de otoño en el edificio
El árbol de Navidad del Empire State
El árbol de Navidad del Empire State

Cenamos en el Bubba Gump de Times Square, de los restaurantes más turísticos que hay pero con su punto: cócteles de colores, gambas por todas partes en la carta y las pantallas de la plaza entrando por los ventanales.

En la puerta del Bubba Gump
En la puerta del Bubba Gump
Cóctel con vistas a las pantallas
Cóctel con vistas a las pantallas
Cena en Times Square
Cena en Times Square
El postre, tamaño americano
El postre, tamaño americano

Rematamos la noche con un paseo por la plaza y un helado comprado en una de esas furgonetas rosas que aparcan en cada esquina. Con el frío que hacía, comerse un helado a esas horas fue una decisión cuestionable y estupenda a la vez.

Vapor saliendo del asfalto
Vapor saliendo del asfalto
La furgoneta de los helados — viaje a Nueva York en otoño
La furgoneta de los helados

Día 5: Ferry a Staten Island y las Rockettes en el Radio City

Después de varios días a ritmo intenso, este fue uno de esos días de viaje en los que no corres de una atracción a otra. Desayunamos sin prisa, con las vistas de los tejados de Midtown desde la ventana de la habitación, y dejamos la mañana para pasear y hacer alguna compra.

Los tejados de Midtown desde la habitación
Los tejados de Midtown desde la habitación
Otro desayuno de los que llenan
Otro desayuno de los que llenan

Por la tarde hicimos uno de los planes que más recomendamos de toda la ciudad, y encima es gratis: coger el ferry de Staten Island. Sale del extremo sur de Manhattan, no cuesta nada y pasa a muy poca distancia de la Estatua de la Libertad. Si lo cogéis a última hora de la tarde, como hicimos nosotros, la veréis recortada contra un cielo naranja con el sol cayendo sobre el agua. Aprovechamos la parada en la isla para pasar por el outlet que hay junto a la terminal y volvimos cargados de bolsas, que con el cambio euro-dólar de aquellos días salía muy a cuenta.

El sol cayendo desde el ferry
El sol cayendo desde el ferry
De vuelta a Manhattan al anochecer
De vuelta a Manhattan al anochecer

Y por la noche, el plan estrella: el Christmas Spectacular de las Rockettes en el Radio City Music Hall. Habíamos comprado las entradas por internet y merece muchísimo la pena: el teatro es una joya Art Decó con un vestíbulo que ya vale la entrada, y el espectáculo, con las Rockettes bailando en línea y el número de los soldados de madera cayendo en cadena, es uno de esos clásicos que hay que ver al menos una vez si viajáis a Nueva York en estas fechas.

El vestíbulo Art Decó del Radio City
El vestíbulo Art Decó del Radio City
Las Rockettes en el escenario
Las Rockettes en el escenario
El número de los soldados de madera — viaje a Nueva York en otoño
El número de los soldados de madera
El Radio City Music Hall iluminado
El Radio City Music Hall iluminado
El final del Christmas Spectacular
El final del Christmas Spectacular

Día 6: Hudson Yards, High Line, Little Island y la hamburguesa escondida

Dedicamos este día al oeste de la isla, que es la parte más nueva de la ciudad y una de las que más nos sorprendió del viaje a Nueva York en otoño. Empezamos en Hudson Yards, delante de The Vessel, la escultura con forma de colmena hecha de escaleras entrelazadas que se ha convertido en uno de los rincones más fotografiados de Nueva York.

The Vessel, en Hudson Yards
The Vessel, en Hudson Yards

Desde allí bajamos por la High Line, el antiguo tren elevado de mercancías reconvertido en un parque lineal que recorre Chelsea por encima de las calles, entre edificios de diseño, jardines silvestres y huecos por los que se cuela el Empire State al fondo. Es un paseo cómodo, llano y con vistas distintas cada cien metros.

La High Line entre edificios
La High Line entre edificios
Jardines silvestres sobre las vías
Jardines silvestres sobre las vías

El Empire State asomando desde la High Line
El Empire State asomando desde la High Line

La High Line termina cerca de Little Island, un parque flotante sobre el río Hudson montado sobre unas macetas gigantes de hormigón que parecen tulipanes. Desde su césped inclinado se ve el bajo Manhattan y el One World al fondo, y se llega andando desde el mercado de Chelsea Market, donde paramos a picar algo.

Little Island, el parque flotante — viaje a Nueva York en otoño
Little Island, el parque flotante
El Hudson desde Little Island
El Hudson desde Little Island
El bajo Manhattan desde el césped
El bajo Manhattan desde el césped

Volviendo hacia el centro se pasa por calles de Chelsea con iglesias de ladrillo rojo entre edificios bajos, y de ahí al metro, que sigue siendo la forma más rápida y barata de cruzar Manhattan de punta a punta.

Esperando el metro
Esperando el metro
Los tres, con bandera incluida
Los tres, con bandera incluida
Rascacielos nuevos sobre la calle 57
Rascacielos nuevos sobre la calle 57
Iglesias de ladrillo por Chelsea
Iglesias de ladrillo por Chelsea

Para merendar fuimos a un sitio que nos hacía mucha ilusión: el Burger Joint, la hamburguesería escondida detrás de una cortina en el vestíbulo de un hotel de lujo de la calle 56. Por fuera no hay nada que la anuncie salvo un pequeño cartel de neón con una hamburguesa; por dentro es un local diminuto, de mesas de madera y bandejas de papel, en el que las hamburguesas se piden en una ventanilla y se comen donde se pueda.

Dentro del Burger Joint — viaje a Nueva York en otoño
Dentro del Burger Joint
La hamburguesa y el batido
La hamburguesa y el batido

Lo mejor son las paredes: están forradas de arriba abajo de firmas, dibujos y notas de la gente que ha pasado por allí, capa sobre capa. Nosotros dejamos la nuestra, con el nombre del blog, pegada entre las demás.

Hamburguesas en bandeja de papel
Hamburguesas en bandeja de papel
Nuestra nota, pegada en la pared
Nuestra nota, pegada en la pared

Ya de noche volvimos andando por Midtown, con la Catedral de San Patricio iluminada entre los rascacielos de la Quinta Avenida y el Radio City con su árbol de Navidad montado en la acera. Nueva York de noche en noviembre, con el frío apretando y las luces encendidas, es justo la imagen que uno se lleva a casa.

La Catedral de San Patricio iluminada
La Catedral de San Patricio iluminada
La Quinta Avenida de noche
La Quinta Avenida de noche
El Radio City y su árbol de Navidad
El Radio City y su árbol de Navidad
Día 7: Último desayuno y despedida

El último día de nuestro viaje a Nueva York en otoño lo dedicamos a lo que mejor se nos da: desayunar sin prisa. Fuimos al Junior’s de Times Square, famoso por su tarta de queso, y pedimos lo que había que pedir: una porción con cobertura de fresa, un capuchino con una montaña de nata por encima y, para compensar, una tostada de aguacate con huevo escalfado.

Capuchino con montaña de nata — viaje a Nueva York en otoño
Capuchino con montaña de nata
La tarta de queso de Junior’s
La tarta de queso de Junior’s
Tostada de aguacate para despedirse
Tostada de aguacate para despedirse

Después, un último paseo por la ciudad, las compras de última hora y la vuelta al hotel a hacer las maletas con esa sensación agridulce de que el viaje se acaba justo cuando ya te sabes el camino a casa desde el metro.

Día 8: Vuelta a España

Nos despedimos de Nueva York con el mismo vuelo largo con el que habíamos llegado, viendo amanecer desde la ventanilla del avión mientras la ciudad quedaba cada vez más lejos.




Aquí tenéis las paradas del viaje sobre el mapa, con un color para cada día. Las ubicaciones salen del GPS de nuestras propias fotos. Pulsad en el mapa para abrirlo y tocad cualquier punto para ver qué hicimos allí.

Mapa de nuestro viaje a Nueva York en otoño: Midtown, Brooklyn, Central Park, el bajo Manhattan, Staten Island y Hudson YardsVer el mapa interactivo

Al pulsar se carga el mapa de Google Maps.


Este viaje a Nueva York en otoño fue una experiencia completamente distinta a nuestra primera visita: los colores de Central Park, el frío que se nota de verdad al caer la tarde y encontrarnos la ciudad ya vestida de Navidad a mediados de noviembre le dieron un aire totalmente diferente a la misma ciudad que ya conocíamos. Seguimos teniendo pendientes Brooklyn, Queens y una excursión a Washington DC, así que no será la última vez que volvamos a La Gran Manzana.




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¡Muchas gracias por leernos!

DesdeMarbella

Juanlu y Lucía, viajeros desde 2007. Compartimos itinerarios reales, presupuestos y consejos prácticos de nuestros viajes en el blog y en nuestro canal de YouTube. Quien vive ve mucho. Quien viaja ve más.

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