Nuestro viaje a la Riviera Maya fue una aventura que nos sumergió en la naturaleza, la historia y la cultura de este rincón paradisíaco de México. Las aguas cristalinas del mar Caribe y las maravillas ocultas bajo tierra nos dieron la oportunidad de crear recuerdos inolvidables. Descubrimos que esta región ofrece mucho más que playas idílicas; es un tesoro de experiencias únicas que se grabaron en nuestro corazón para siempre.
Preguntas frecuentes antes de viajar a la Riviera Maya
Antes de entrar en detalle, hemos creado una serie de respuestas a las típicas preguntas que os estaréis planteando para organizar vuestro viaje a la Riviera Maya:
¿Necesito visado para México desde España?
No, como turista español para estancias cortas no se necesita visado, basta con el pasaporte en vigor. Es habitual que en el control de llegada os pidan la dirección del hotel donde os alojáis.
¿Contratamos un seguro de viaje?
Nosotros siempre recomendamos viajar fuera de España con un seguro de viaje que incluya una buena cobertura médica.
¿Qué moneda se usa?
El peso mexicano (MXN). En las zonas turísticas de la Riviera Maya es habitual que también acepten dólares o incluso euros, aunque siempre sale más a cuenta pagar en pesos.
¿Cuál es la puerta de entrada?
El aeropuerto de Cancún es el punto de llegada habitual para toda la Riviera Maya, esté donde esté vuestro hotel a lo largo de la costa.
Nuestro Inicio en la Riviera Maya
Llegamos a las costas de Cancún en una noche que, a pesar de su diluvio, no pudo enfriar nuestra emoción. En el aeropuerto, fuimos recibidos por una cálida ráfaga de aire tropical, confirmando que habíamos llegado al paraíso de la Riviera Maya. Aunque la lluvia caía con intensidad, el ambiente húmedo nos envolvió, dándonos la bienvenida de una manera inesperada. La atmósfera era palpablemente diferente de la que habíamos dejado atrás en España.
Una estancia inolvidable
Nuestra base de operaciones durante este viaje fue el impresionante Hotel Grand Palladium. Este resort, enclavado en las costas de la Riviera Maya, nos ofreció una experiencia vacacional que superó todas las expectativas. Desde nuestro balcón, podíamos contemplar los exuberantes jardines y sentir la brisa marina. Por los jardines del resort andaban sueltos varios coatíes, muy amigables y acostumbrados a la gente.



El resort tenía también su propia piscina con bar y buena comida para reponer fuerzas.


Las mañanas nos daban la bienvenida con un desayuno buffet que abarcaba desde delicias mexicanas hasta platos internacionales. Pasamos nuestros días alternando entre momentos de serenidad en la playa privada de arena blanca y emocionantes aventuras de snorkel en las cristalinas aguas del Caribe.
Descubriendo el Snorkel, playas inolvidables y Playa del Carmen
Una de las experiencias más destacadas de nuestro viaje fue el snorkel en la icónica Playa de Akumal, famosa por su población de tortugas marinas. La sensación de deslizarnos entre las aguas y compartir momentos con estas majestuosas criaturas en su hábitat natural es algo que quedará grabado en nuestra memoria para siempre. No contentos con una sola visita a esta playa, repetimos la experiencia en Akumal para asegurarnos de que cada instante contara.






Cada inmersión nos regalaba nuevos rincones de coral y vida marina en las aguas cristalinas del Caribe.


Cerca de la orilla, el mar seguía regalando buenos momentos.


También tuvimos la suerte de visitar Playa Paraíso, como su nombre indica, un verdadero paraíso. Con su arena blanca y aguas turquesas. Pasamos un rato deleitándonos con el suave susurro de las olas y la brisa fresca mientras tomábamos un cóctel “Coco Loco”.


Playa Paraíso tiene varios rincones distintos, cada uno con su propio encanto.


Pero nuestro amor por el mar no se detuvo allí. Visitamos la hermosa ciudad Playa del Carmen, donde pudimos experimentar la energía vibrante de esta ciudad costera. Paseamos por la Quinta Avenida, exploramos sus coloridos mercados y saboreamos auténticos platillos mexicanos en los acogedores restaurantes locales.

Aventuras en la tierra de los Mayas
Aunque gran parte de nuestra aventura se centró en el mar, también exploramos los tesoros terrestres de la región. Visitamos una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno: Chichén Itzá. Las ruinas de esta antigua ciudad maya nos dejaron sin aliento. La pirámide de Kukulcán, con su impresionante arquitectura y su significado cultural, nos recordó la grandeza de las civilizaciones pasadas.


Cada zona del yacimiento conserva construcciones distintas, todas dedicadas al mismo dios serpiente emplumado.


La excursión a la antigua ciudad maya de Tulum nos dejó sin aliento mientras caminábamos entre las ruinas históricas y contemplábamos el impresionante escenario de acantilados y aguas turquesas que se extendía ante nosotros.


Tulum es el único yacimiento maya construido junto al mar, con sus templos asomados directamente al acantilado.



Desde lo alto de los acantilados, las vistas del Caribe eran sobrecogedoras.


Bajamos también hasta la pequeña cala de arena que hay junto a las ruinas.


No podíamos dejar de lado la oportunidad de adentrarnos en la selva y explorar la pirámide de Cobá. Subir hasta la cima de esta estructura ancestral nos brindó una vista panorámica de la densa vegetación circundante, un recordatorio de la majestuosidad de la naturaleza que rodea a estas antiguas maravillas.



También nos acercamos a las ruinas de Ek Balam, otro yacimiento maya de la zona, con una acrópolis coronada por una fachada tallada en forma de boca de monstruo y vistas al dosel de la selva desde lo alto.



Las maravillas subterráneas: Los cenotes
El toque refrescante de nuestra aventura vino en forma de cenotes. Estos mágicos pozos de agua dulce, dispersos por la selva, nos brindaron la oportunidad de refrescarnos mientras explorábamos sus misteriosas cuevas subterráneas.
Nuestra primera parada nos llevó al impresionante cenote Ik Kil. A medida que descendíamos por la escalera de caracol hacia este pozo de agua turquesa, quedamos asombrados por su belleza. La abertura circular en la parte superior permitía que la luz del sol se filtrara a través de la vegetación exuberante, creando un escenario mágico. Las paredes rocosas cubiertas de vegetación añadían un toque de encanto natural a este oasis subterráneo.


Nuestro siguiente cenote fue al impresionante cenote Azul. Este cenote recibió su nombre debido a las aguas de un azul intenso que contrastaban con el verdor circundante de la selva. Sumergirnos en sus aguas fue como entrar en un mundo completamente diferente, una experiencia que nos permitió apreciar la belleza de la naturaleza en su estado más puro.
Por último visitamos el cenote Xkekén que nos brindó una experiencia verdaderamente inmersiva. Ubicado en una cueva, este cenote tiene una atmósfera única. Las estalactitas que colgaban del techo y las formaciones rocosas que emergían del agua nos hicieron sentir como si estuviéramos explorando un mundo secreto.


Resumen del viaje a la Riviera Maya
Nuestro viaje a la Riviera Maya fue una experiencia verdaderamente enriquecedora. Desde las playas idílicas hasta las emocionantes exploraciones submarinas y terrestres, cada día nos brindó nuevas razones para maravillarnos ante la belleza y la diversidad de este rincón de México.
Cada recuerdo de este viaje se convirtió en un tesoro que llevaremos con nosotros para siempre. Si estás buscando un destino que ofrezca aventuras acuáticas y la posibilidad de sumergirte en la historia y la cultura, la Riviera Maya es el lugar ideal para que tu próximo viaje sea inolvidable.
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