Desierto y Marrakech: caravana de camellos en el Sáhara y la Koutoubia

Desierto y Marrakech en 8 días: ruta extraordinaria por Marruecos

Este viaje al desierto y Marrakech nos dejó momentos inolvidables. Antes de comenzar con nuestro itinerario, hemos creado una serie de respuestas a las típicas preguntas que os estaréis planteando para organizar vuestro viaje a Marruecos.

Hicimos este viaje a Marruecos en septiembre de 2023.


Si eres ciudadano español y tu viaje a Marruecos es por turismo y no supera los 90 días, tenemos una buena noticia: no necesitas visado. Sí deberás tener tu pasaporte en vigor con seis meses de validez desde el día de la entrada al país.

Nosotros siempre recomendamos viajar fuera de España con un seguro de viaje que incluya una buena cobertura. Hay muchas compañías, podéis elegir la que mejor os parezca pero que tenga amplias coberturas en cuanto a capital de salud y cancelación que incluya los vuelos.

Una duda común entre los viajeros es si es necesario saber inglés para moverse por el país. La buena noticia es que, como turista español, te sentirás bastante cómodo.

En muchas zonas turísticas, como Marrakech, Fez, Casablanca o el desierto de Merzouga, la mayoría de la gente que trabaja con viajeros hablan varios idiomas, entre ellos el español.  También el francés y el inglés están presentes, sobre todo en hoteles, restaurantes y excursiones organizadas.

No saber inglés no será un gran problema. Con el español podrás comunicarte sin mayores dificultades. Marruecos es un país muy hospitalario, y los locales están acostumbrados a ayudar a los viajeros.

Eso sí, llevar contigo algunas frases básicas en francés o inglés puede ser útil, ¡y siempre es una buena excusa para aprender algo nuevo en el camino!

En Marrakech
El clima suele ser cálido y seco, especialmente entre primavera y otoño. Lo ideal es llevar ropa ligera, fresca y de colores claros, como camisetas cómodas, pantalones anchos o vestidos largos. No hay un código de vestimenta estricto, pero es recomendable usar prendas que cubran hombros y rodillas, tanto por respeto a la cultura local como para protegerte del sol.

En Merzouga y el desierto
Durante el día, el sol puede ser intenso, lleva gafas de sol, gorro o pañuelo (ideal para protegerte del viento y la arena) y ropa suelta que cubra tu piel. Por la noche, las temperaturas bajan bastante, incluso en verano, así que no olvides una chaqueta o sudadera, y si vas en invierno, abrigo y bufanda.

Si estás planeando un viaje a Marruecos, te compartimos un consejo práctico sobre el manejo del dinero durante tu estancia. Nosotros sacamos dinero a la llegada al aeropuerto en el cajero del banco Al Barid Bank, usando nuestra tarjeta viajera, y lo mejor es que no cobran comisiones. Este efectivo nos fue muy útil durante la ruta hacia el desierto, ya que en zonas más rurales no aceptan tarjetas ni hay casas de cambio. Cuando llegamos a Marrakech, llevábamos euros en efectivo y los cambiamos en el Hotel Ali, que se encuentra justo en la plaza Jemaa el-Fna. El tipo de cambio allí es muy bueno y es una opción bastante conocida entre los viajeros. Es una forma segura de cambiar dinero sin salir del centro.

Ruta desierto Merzouga

Una de las cosas que más disfrutamos en nuestra aventura por Marruecos fue la variedad de alojamientos: cada lugar donde dormimos fue parte esencial del viaje. Todos con mucho encanto. Cada noche fue diferente y memorable.

Primera noche: Riad Sultan, Valle del Dadès
Después de cruzar el Alto Atlas llegamos al Riad Sultan, en pleno Valle del Dadès. Este riad fue una grata sorpresa: rodeado de montañas rojizas y palmerales, ofrecía tranquilidad, hospitalidad y una comida deliciosa.

Segunda noche: Jaimas en Merzouga
Sin duda, la noche más mágica del viaje. En Merzouga montamos en dromedario para cruzar las dunas del Erg Chebbi al atardecer, rumbo al campamento en pleno desierto. Las jaimas, mas grandes de lo que nos esperabamos y con todas las comodidades. Cenamos y nos fuimos a los sillones que tienen bajo las estrellas. Aquí tocaron música bereber junto al fuego, y dormimos con el suave silencio del Sahara como telón de fondo. Una experiencia que queda grabada para siempre.

Tercera noche: Riad Bouchedor, Ouarzazate
En el camino de regreso a Marrakech hicimos noche en Ouarzazate, donde nos alojamos    en el elegante Riad Bouchedor. Este riad combina el estilo tradicional marroquí y con piscina para disfrutar y relajarte. 


Marrakech 

Alojarse dentro de la medina de Marrakech es perfecto para disfrutar de sus calles estrechas llenas de vida, puertas de madera tallada, aromas a especias, y de pronto… un oasis escondido tras un muro cualquiera: el riad.

Nosotros nos quedamos en un riad moderno, pero decorado con un gusto exquisito, respetando la arquitectura tradicional marroquí. Un equilibrio perfecto entre lo auténtico y lo actual. Desde el primer momento, el ambiente nos envolvió: techos altos, azulejos artesanales, lámparas de hierro forjado y patios llenos de plantas con una fuente que aportaba serenidad al bullicio exterior. Hasta una pequeña piscina!

La ubicación, dentro de la medina, era ideal para explorar caminando la plaza Jemaa el-Fna, los zocos y los principales monumentos. Pero lo mejor era volver al riad tras un día intenso y encontrar el silencio y la tranquilidad del riad.

Las habitaciones combinan detalles tradicionales, con camas amplias, duchas modernas y aire acondicionado. Todo pensado para el confort sin perder el alma marroquí.Dormir en un riad así no es solo alojarse: es vivir Marruecos desde dentro, sentir su estética, su hospitalidad y su ritmo pausado. Si viajas a Marrakech, os recomiendamos sin duda que busques un riad dentro de la medina. No hay mejor manera de conectar con la ciudad.

Café des Épices. Ubicado en el corazón de la bulliciosa Plaza de las Especias, este café es un auténtico remanso marroquí con vistas privilegiadas al ir y venir de los zocos. Ideal para hacer una pausa mientras observas la vida local desde su terraza. Su atmósfera bohemia, los aromas envolventes y el encanto tradicional lo convierten en una parada imperdible.

Le Tanjia. Situado en la Plaza de los Hojalateros, este restaurante eleva la gastronomía marroquí a otro nivel. Aunque su precio es un poco más elevado, vale cada dirham: su pastela —crujiente por fuera, suave y especiada por dentro— es una auténtica delicia que no te puedes perder. Ideal para una cena elegante con el ambiente mágico de la medina.

Rooftop La Pergola. Una joya escondida para quienes buscan buen ambiente al caer la tarde. En su azotea podrás disfrutar de cócteles, buena música y vistas al skyline de Marrakech mientras el sol tiñe de naranja los tejados. También ofrecen comida en su planta inferior, pero la terraza es el alma del lugar: perfecta para brindar bajo las estrellas.

Taxi (la opción que usamos nosotros)
La opción más cómoda y directa. Nada más salir del aeropuerto verás una zona de taxis oficiales. Aqui pagaras el trayecto antes de subirte. Nosotros utilizamos esta opción y pagamos aproximadamente 150 dirhams (unos 13-15 euros) hasta la medina. Si vas a un riad dentro del casco antiguo, ten en cuenta que el taxi te dejará en el acceso más cercano, y el resto lo tendrás que hacer caminando. Por el centro de la medina no pasan los coches.

Autobús público (Línea 19)
Una opción más económica. Sale desde el aeropuerto y hace paradas en puntos clave como la plaza Jemaa el-Fna y Gueliz. Cuesta alrededor de 30 dirhams ida y vuelta (unos 3 €). Sale cada 20–30 minutos, aunque puede no ser tan práctico si llevas mucho equipaje o llegas muy tarde.

Traslado privado o desde el alojamiento
Muchos riads ofrecen traslado privado desde el aeropuerto. Es más caro que un taxi, pero cómodo si quieres llegar directamente a tu alojamiento sin perderte. Suele costar entre 20 y 25 euros dependiendo del hotel.

✈ ️ Consejo viajero: Lleva anotada la dirección exacta de tu alojamiento (en francés o en árabe si puedes) y el número de teléfono del riad. Algunos alojamientos también mandan a alguien a recogerte a pie si tu taxi no puede llegar hasta la puerta. Puede ser complicado encontrar tu hotel en las callejuelas de la medina.




Día 1. Vuelo y llegada a Marrakech

Llegamos al aeropuerto de Marrakech por la noche. Al salir, cogimos un taxi directamente en la oficina que tienen. Nos dejó directamente en nuestro riad, lo cogimos en una zona tranquila a las afueras de la medina. Perfecto para descansar y coger energía para la ruta al desierto.

Día 2. Marrakech – Valle del Dades

Si estás planeando un viaje por Marruecos, una de las rutas más impresionantes es la que parte desde Marrakech hacia el sur, cruzando montañas, valles y pueblos con siglos de historia. Nosotros hicimos este trayecto el primer día de nuestra excursión hacia el desierto, y fue una auténtica inmersión en el Marruecos más auténtico.

Salida desde Marrakech
Salimos temprano desde la ciudad y en poco tiempo ya estábamos ascendiendo por las montañas del Alto Atlas, a través del puerto de Tizi n’Tichka, a más de 2.200 metros de altitud. Las curvas son muchas, pero las vistas lo compensan: aldeas de adobe colgadas de las laderas, pastores con sus rebaños y paisajes que cambian a cada tramo.

Cruzando el Alto Atlas
Cruzando el Alto Atlas
Aldeas bereberes en la ladera
Aldeas bereberes en la ladera

Skoura, el palmeral escondido
Ya descendiendo del Atlas, nos adentramos en la zona de Skoura, un tranquilo oasis salpicado de palmeras y kasbahs. Este lugar es menos turístico que otros, pero tiene un encanto especial. Nos detuvimos para ver algunas kasbahs tradicionales, verdaderas fortalezas de barro que parecen sacadas de un cuento.

El oasis escondido de Skoura
El oasis escondido de Skoura

Kasbahs y arquitectura tradicional
A lo largo del camino, fuimos encontrando varias kasbahs. Nosotros visitamos la Kasbah Amridil donde nos hicieron una ruta guiada explicándonos las diferentes estancias y costumbres. Estas construcciones, que combinan historia y belleza, eran antiguas residencias de familias importantes y están llenas de detalles arquitectónicos únicos. 

Entrada a la Kasbah Amridil
Entrada a la Kasbah Amridil
En la puerta de la Kasbah Amridil
En la puerta de la Kasbah Amridil
Fachada de la Kasbah Amridil
Fachada de la Kasbah Amridil
Torres de la Kasbah Amridil
Torres de la Kasbah Amridil
Vistas desde la Kasbah Amridil
Vistas desde la Kasbah Amridil

El Valle de las Rosas
Seguimos la ruta por el llamado Valle de las Rosas, que en primavera se llena de flores y es conocido por su producción de agua de rosas. Aunque no era época de floración, el paisaje era espectacular: pueblos bereberes, campos de cultivo y montañas rojizas que contrastaban con el verde del valle.

Vistas del Valle de las Rosas
Vistas del Valle de las Rosas

Noche en el Valle del Dadès
Al atardecer llegamos al Valle del Dadès, donde nos esperaba un riad acogedor para pasar la noche. Rodeado de gargantas y formaciones rocosas únicas, el lugar es ideal para relajarse tras un día de carretera. 

Té a la menta con vistas al valle
Té a la menta con vistas al valle
Brindando con té moruno
Brindando con té moruno
El Riad Sultan de noche
El Riad Sultan de noche
Relajándonos en la terraza
Relajándonos en la terraza
Atardecer en el Riad Sultan
Atardecer en el Riad Sultan
Atardecer sobre el Valle del Dadès
Atardecer sobre el Valle del Dadès
Día 3. Valle del Dades – Merzouga

Valle del Todra y Gargantas
Salimos temprano desde el Valle del Dadès, dejando atrás sus formaciones rocosas serpenteantes, y nos dirigimos hacia el Valle del Todra, donde hicimos una parada imprescindible en las Gargantas del Todra. Estas imponentes paredes de roca de hasta 300 metros de altura forman un cañón espectacular, perfecto para caminar y dejarse impresionar por el entorno.

Saliendo temprano del Valle del Dadès
Saliendo temprano del Valle del Dadès
Entrada tallada en la roca del Todra
Entrada tallada en la roca del Todra
Las altas paredes del Todra
Las altas paredes del Todra
El oasis de Tinghir camino al Todra
El oasis de Tinghir camino al Todra
En las Gargantas del Todra
En las Gargantas del Todra
Con la bandera amazigh, símbolo bereber
Con la bandera amazigh, símbolo bereber

Camino a Erfoud
Continuando el camino, atravesamos Erfoud, un pequeño pueblo conocido por sus fósiles milenarios, antes de adentrarnos definitivamente en el paisaje árido del sur.

En una parada del camino nos recibieron con dátiles y té a la menta, y nos animamos a pintarnos con henna tradicional.

Dátiles de bienvenida en una parada
Dátiles de bienvenida en una parada
Un té y henna tradicional en el camino
Un té y henna tradicional en el camino
Henna junto a unas ruinas del camino
Henna junto a unas ruinas del camino
Pintándonos con henna tradicional
Pintándonos con henna tradicional

Llegada al desierto del Erg Chebbi
Y por último el destino tan esperado:  las doradas dunas del desierto de Merzouga aparecen en el horizonte. En este punto empieza la aventura: nos subimos a unos quads y recorrimos las enormes dunas del Erg Chebbi, una experiencia adrenalínica y espectacular, perfecta para sentir la inmensidad del Sahara. Impresiona el silencio que reina en mitad de la nada, rodeados únicamente de arena dorada. 100% recomendable!!

Llegando al Erg Chebbi
Llegando al Erg Chebbi
¡Por fin en el desierto!
¡Por fin en el desierto!
Nuestro transporte por el desierto
Nuestro transporte por el desierto
Dunas del Erg Chebbi
Dunas del Erg Chebbi
Recorriendo las dunas en quad
Recorriendo las dunas en quad
Dos quads sobre las dunas
Dos quads sobre las dunas
¡Una experiencia adrenalínica!
¡Una experiencia adrenalínica!
Victoria tras cruzar las dunas
Victoria tras cruzar las dunas

Paseo en dromedario y llegada al campamento
Después del paseo en quad, cerca ya del atardecer, montamos en dromedarios para hacer el camino hasta el alojamiento. Unas vistas y unos colores maravillosos, dignos de relajarse en las dunas hasta la puesta total del sol. Finalmente, llegamos a nuestro campamento de jaimas, perfectamente integrado en el desierto.

Camino hacia el campamento en dromedario
Camino hacia el campamento en dromedario
Montando en dromedario por el desierto
Montando en dromedario por el desierto
Rumbo al campamento de jaimas
Rumbo al campamento de jaimas
Con nuestro dromedario
Con nuestro dromedario
Contemplando el atardecer en las dunas
Contemplando el atardecer en las dunas
El atardecer en el desierto
El atardecer en el desierto
Las dunas al atardecer
Las dunas al atardecer

Noche bereber bajo las estrellas
Tras una refrescante ducha y una copiosa cena, comenzó el espectáculo bereber: tambores, música tradicional, palmas, baile… Todo alrededor del fuego, bajo uno de los cielos más estrellados que hemos visto nunca. Dormimos en jaimas cómodas, envueltos en el silencio del Sahara y en la inmensidad de la noche.

El interior de nuestra jaima en el desierto
El interior de nuestra jaima en el desierto
El campamento de jaimas al anochecer
El campamento de jaimas al anochecer
Cena en el desierto
Cena en el desierto
Música y percusión bereber junto al fuego
Música y percusión bereber junto al fuego
Espectáculo bereber junto al fuego
Espectáculo bereber junto al fuego
El fuego del campamento bereber
El fuego del campamento bereber

Después del espectáculo, alzamos la vista al cielo.

Cielo estrellado sobre el Sahara
Cielo estrellado sobre el Sahara
Bajo un cielo repleto de estrellas
Bajo un cielo repleto de estrellas

Este día de ruta es, sin duda, uno de los momentos más especiales del viaje por Marruecos. Si buscas aventura, paisajes inolvidables y conexión con la cultura local, esta experiencia en el desierto es un imprescindible. No es solo llegar a las dunas, es vivir el camino hasta ellas.

Día 4. Merzouga – Ouarzazate

Salida del desierto y camino de las acacias
Dejamos atrás las dunas de Merzouga por un camino polvoriento que atraviesa una llanura desértica salpicada de acacias solitarias. La imagen es poderosa: árboles resistentes que crecen en medio de la nada, con el horizonte abierto y el cielo azul profundo sobre nuestras cabezas. Es el Marruecos más árido, más silencioso, y al mismo tiempo más auténtico.

Dejando el campamento al amanecer
Dejando el campamento al amanecer
Acacias solitarias en el desierto
Acacias solitarias en el desierto
El paisaje más árido de Marruecos
El paisaje más árido de Marruecos
Última mirada a las dunas
Última mirada a las dunas

Paso por Alnif
Continuamos rumbo a Alnif, un pequeño pueblo famoso por sus fósiles y su tranquilidad absoluta. Por el camino, en esa zona, hicimos una parada donde vimos muchísimos fósiles a simple vista; nuestro guía nos enseñó cómo, echando un poco de agua sobre la roca, se apreciaban mucho mejor sus formas. 

Camello a la vista camino a Alnif
Camello a la vista camino a Alnif
Puerta de un pueblo del sur de Marruecos
Puerta de un pueblo del sur de Marruecos
Fósiles marinos tallados en piedra
Fósiles marinos tallados en piedra

Valle del Draa: el gran oasis
Más adelante, el paisaje cambia de forma drástica al llegar al Valle del Draa, el palmeral más largo de Marruecos. Es un oasis inmenso entre montañas áridas, salpicado de pueblos de adobe y campos de cultivo verdes. Este contraste entre el desierto seco y la vida que brota junto al río Draa merece la pena disfrutarlo tranquilamente desde el mirador.

El mirador del Valle del Draa
El mirador del Valle del Draa
El gran palmeral del Valle del Draa
El gran palmeral del Valle del Draa

Noche en Ouarzazate
Finalmente, llegamos a Ouarzazate, donde pasamos la noche. Conocida como la “puerta del desierto” y famosa por sus estudios de cine y kasbahs.

Día 5. Ouarzazate – Marrakech

Después de una noche tranquila en Ouarzazate, comenzamos el último tramo de nuestra ruta por el sur de Marruecos, con una parada imprescindible: la espectacular Kasbah de Ait Ben Haddou.

Ait Ben Haddou: una kasbah de película
A tan solo 30 km de Ouarzazate se alza esta ciudad fortificada de adobe, perfectamente conservada, que parece sacada de otro mundo. No es casualidad: aquí se han rodado escenas de películas y series tan famosas como Gladiator, La Momia y Juego de Tronos. Pasear por sus calles de barro y piedra es como retroceder en el tiempo. 

Primera vista de Ait Ben Haddou
Primera vista de Ait Ben Haddou
Frente a la kasbah de Ait Ben Haddou
Frente a la kasbah de Ait Ben Haddou
Contemplando sus torres de adobe
Contemplando sus torres de adobe

Subida al mirador: vistas inolvidables
Recorremos sus callejones empinados, con pequeñas tiendas artesanales y rincones fotogénicos en cada esquina, hasta llegar a lo más alto del poblado. Desde el mirador, las vistas sobre el valle y el río Ounila son simplemente impresionantes. Un mar de tejados rojizos, palmeras y montañas que se extienden hasta el horizonte. Es un momento que merece la pena disfrutar con calma.

Vistas desde lo alto del mirador
Vistas desde lo alto del mirador
Asomados a una ventana de piedra
Asomados a una ventana de piedra
Tiendas artesanales en la kasbah
Tiendas artesanales en la kasbah

Cruzando de nuevo el Alto Atlas
Después de la visita, toca emprender el regreso a Marrakech, cruzando una vez más el Alto Atlas.

Llegada a Marrakech
Al caer la tarde, llegamos a la bulliciosa Marrakech. Tras varios días recorriendo kasbahs, desiertos y valles, volver a la ciudad roja es como regresar a otro Marruecos: vibrante, colorido y lleno de vida. Nuestro guía nos busco a un chico, que amablemente y por unos pocos dirhams nos llevó y ayudó con las maletas hasta nuestro Riad.

Con nuestro guía en Marrakech
Con nuestro guía en Marrakech
Llegando a nuestro riad en Marrakech
Llegando a nuestro riad en Marrakech
La habitación de nuestro riad
La habitación de nuestro riad
Día 6. Marrakech: callejeando, Madraza y plaza de las especias.

Nuestro paso por Marrakech fue especial por muchas razones, pero también algo diferente: visitamos la ciudad poco después del terremoto de 2023, así que varios monumentos emblemáticos estaban cerrados al público. Aun así, Marrakech no deja de ofrecer experiencias únicas incluso cuando su patrimonio arquitectónico está en pausa.

Desayuno en el riad antes de salir
Desayuno en el riad antes de salir

Zocos y callejuelas llenas de vida
Empezamos el día callejeando por el zoco, dejándonos llevar por el ritmo de la ciudad. Cada esquina tenía algo que llamaba la atención: una tienda de lámparas, un puesto de cuero, un herrero trabajando, mucha artesanía… Marrakech no se recorre con mapa, el zoco es un auténtico laberinto.

Jemaa el-Fna de día
Jemaa el-Fna de día
El zoco junto a la Koutoubia
El zoco junto a la Koutoubia
Recorriendo el zoco cubierto
Recorriendo el zoco cubierto

La Madraza Ben Youssef
Tuvimos la suerte de que la Madraza Ben Youssef sí estaba abierta. Este antiguo colegio coránico nos dejó sin palabras con su patio central lleno de detalles, los azulejos coloridos y la arquitectura de ensueño. Un remanso de calma en medio del bullicio de la medina.

La puerta principal de la Madraza
La puerta principal de la Madraza
Detalle de los azulejos de la Madraza
Detalle de los azulejos de la Madraza

Cruzamos el patio para descubrir el resto de la Madraza.

El patio de la Madraza Ben Youssef
El patio de la Madraza Ben Youssef
Contemplando el techo tallado
Contemplando el techo tallado
Un rincón con vistas al patio
Un rincón con vistas al patio

Almuerzo con vistas en la plaza de las Especias
Hacia el mediodía fuimos a la plaza de las Especias, donde comimos en un restaurante con terraza y vistas a la vida cotidiana de la ciudad, y nosotros, allí arriba, disfrutando de todo con un buen sándwich, hoy tocaba descanso de comida marroquí.

Compras con anécdota incluida
Después de comer, nos animamos a comprar especias en una tiendecita cercana. Nos timaron un poco con el precio, como suele pasar si no eres experto en regateo, pero el dependiente tenía tanto salero y simpatía que la experiencia acabó siendo más divertida que molesta. Al final, nos fuimos con las mochilas llenas de canela, cúrcuma y una buena historia.

Comprando cerámica en el zoco
Comprando cerámica en el zoco

Tarde y cena en la medina
Al atardecer, seguimos explorando las callejuelas cercanas a nuestro riad, disfrutando del ambiente que va tomando la ciudad al caer el sol. Para cerrar el día, cenamos en un restaurante cercano donde probamos una pastela de pollo crujiente y ligeramente dulce, y unos pinchitos morunos que fueron simplemente espectaculares.

Cena en un restaurante de la medina
Cena en un restaurante de la medina
El ambiente del restaurante
El ambiente del restaurante

Y para terminar, llegó el momento del postre.

Pinchitos morunos
Pinchitos morunos
Pastela, un dulce tradicional
Pastela, un dulce tradicional

Día 7. Marrakech: Zoco, jardines y atardecer.

Hoy fue nuestro segundo día explorando Marrakech, y aunque ya habíamos caminado bastante el día anterior, la ciudad aún tenía mucho más por mostrar.

De compras por el zoco
Por la mañana volvimos a perdernos por otra zona del zoco, esta vez con la idea más clara de hacer algunas compras. Después de observar, comparar y regatear, nos llevamos algunos recuerdos únicos: desde bolsos artesanales hasta cerámica pintada a mano. Pasear por el zoco con calma, sin prisa, es una experiencia en sí misma.

Jardines Secretos de la Medina (Le Jardin Secret)
A media mañana, buscamos un respiro del bullicio y fuimos a visitar Le Jardin Secret, un auténtico oasis en mitad de la medina. La entrada cuesta actualmente 80 dirhams (unos 7,50€) y vale cada céntimo. Los jardines están perfectamente cuidados, con fuentes, vegetación exuberante y arquitectura tradicional restaurada con mucho gusto. Es un lugar ideal para relajarse, respirar y disfrutar del silencio, algo poco habitual en el corazón de Marrakech.

La vegetación de Le Jardin Secret
La vegetación de Le Jardin Secret
En Le Jardin Secret
En Le Jardin Secret
El patio con fuentes de Le Jardin Secret
El patio con fuentes de Le Jardin Secret

Comida en un riad
Después del paseo, comimos en un riad cercano que ofrecía menú tradicional marroquí. Todo estaba delicioso: los sabores, las especias, y ese ambiente tan íntimo que sólo se encuentra en los riads, con sus patios interiores llenos de luz y plantas. Una comida tranquila, sabrosa y con encanto.

Atardecer en la plaza Jemaa el-Fna
Una hora antes del atardecer nos fuimos a la famosa plaza Jemaa el-Fna, y entramos al Café Glacier. Por un módico precio, que incluye bebida, puedes sentarte en la terraza. Desde allí, vimos cómo la plaza se transformaba poco a poco: los puestos de comida comenzaban a montarse, los músicos callejeros aparecían y el cielo se iba tiñendo de tonos dorados. Ver el atardecer desde esa terraza es uno de esos momentos que se te quedan grabados del viaje.

El sol cayendo sobre la plaza
El sol cayendo sobre la plaza
Atardecer en la plaza Jemaa el-Fna
Atardecer en la plaza Jemaa el-Fna
La Koutoubia iluminada de noche
La Koutoubia iluminada de noche
El minarete de la Koutoubia de noche
El minarete de la Koutoubia de noche
La plaza Jemaa el-Fna al anochecer
La plaza Jemaa el-Fna al anochecer

Cóctel en La Pergola
Para cerrar el día, fuimos al rooftop La Pergola, uno de los pocos lugares en la medina donde sirven alcohol. Con buena música jazz y un cóctel en mano despedimos el dia de hoy.

Cóctel en La Pergola
Cóctel en La Pergola
Música jazz en La Pergola
Música jazz en La Pergola

Día 8. Último día Marrakech

Tercer y último día en Marrakech: mezquitas, zumos frescos y hammam tradicional

Camino a la Kasbah de Marrakech
Camino a la Kasbah de Marrakech

Visita a las mezquitas
Por la mañana fuimos a ver la Mezquita Moulay El Yazid, también conocida como la Mezquita de la Kasbah. Aunque, como no musulmanes, no se puede acceder al interior, su fachada de color rosado y su minarete decorado con azulejos verdes ya son un espectáculo en sí.

En la Mezquita Moulay El Yazid
En la Mezquita Moulay El Yazid
Muralla de la Mezquita de la Kasbah
Muralla de la Mezquita de la Kasbah
Cruzando una puerta de la medina
Cruzando una puerta de la medina
El minarete de la Mezquita de la Kasbah
El minarete de la Mezquita de la Kasbah

Después caminamos hasta la icónica Mezquita Koutoubia, la más grande de Marrakech y un verdadero símbolo de la ciudad. Su minarete alcanza los 69 metros de altura y está construido en estilo almohade, con detalles ornamentales que recuerdan a la Giralda de Sevilla. Solo puede visitarse por fuera, pero su presencia impone y se ve desde muchas partes de la ciudad.

Camino a la Mezquita Koutoubia
Camino a la Mezquita Koutoubia
El minarete de la Koutoubia
El minarete de la Koutoubia
Despidiéndonos de la Koutoubia
Despidiéndonos de la Koutoubia

Zumo en la plaza Jemaa el-Fna
Volvimos a la plaza Jemaa el-Fna, donde nos tomamos un zumo de naranja natural en uno de sus famosos puestos. Un consejo importante: aseguraos de que expriman el zumo delante vuestra, ya que a veces pueden darte zumos premezclados. Nada como un zumo recién hecho mientras observas la vida pasar en la plaza más vibrante de Marruecos.

Zumo de naranja recién hecho en la plaza
Zumo de naranja recién hecho en la plaza

Comida en los alrededores
Para almorzar, encontramos un restaurante cercano con buena terraza y comida local. Tajines, cuscús y pan recién hecho para despedirnos de la gastronomía marroquí como se merece.

Hamman tradicional: una experiencia única
Por la tarde, tocaba una experiencia muy típica en Marruecos: el hammam. Nada que ver con los spas de estilo árabe que hay en España. Aquí la experiencia consiste em lo siguiente: primero una buena exfoliación con guante kessa (sí, te frotan fuerte, como debe ser), después un masaje relajante con aceite de argán, y para cerrar, un té moruno acompañado de descanso en tumbonas, en un ambiente cálido y relajante.

Fin del viaje y regreso a casa
Tras esta última dosis de bienestar, recogimos las maletas y nos dirigimos al aeropuerto en un taxi que contratamos previamente, para tomar el vuelo de vuelta. Marrakech nos despidió con ese aire lleno de aromas, sonidos y colores tan característico.

En el aeropuerto de Marrakech, de vuelta a casa
En el aeropuerto de Marrakech, de vuelta a casa
El aeropuerto de Marrakech Menara
El aeropuerto de Marrakech Menara



Aquí tenéis las paradas del viaje sobre el mapa, con un color para cada día y la ruta en el orden en que la hicimos. Las ubicaciones salen del GPS de nuestras propias fotos. Pulsad en el mapa para abrirlo y tocad cualquier punto para ver qué hicimos allí.

Mapa de nuestra ruta por Marruecos: Marrakech, Valle del Dadès, desierto de Merzouga, Ouarzazate y Aït Ben HaddouVer el mapa interactivo

Al pulsar se carga el mapa de Google Maps.

Marruecos nos ha regalado mucho más que paisajes increíbles y ciudades llenas de historia. Ha sido una experiencia para todos los sentidos: los aromas del zoco, el sabor del té moruno, la música bereber bajo las estrellas del desierto y la calidez de su gente.

Aunque en algunos momentos el viaje nos sacó de nuestra zona de confort, eso fue precisamente lo que lo hizo tan especial. Marruecos es un país de contrastes, de colores intensos, de tradiciones vivas y de una hospitalidad que deja huella.

Volvemos a casa con la mochila llena de recuerdos, aprendizajes y momentos que difícilmente olvidaremos.

Presupuesto para 2 personas con una duración de 8 días en el Desierto y Marrakech
Vuelos
Ryanair
204€
Málaga ▸ Marrakech
Marrakech ▸ Málaga
Hoteles
Riad Sultan, Valle del Dadès
-€
Incluido en la excursión | Alojamiento, desayuno y cena
Jaimas en Merzouga
-€
Incluido en la excursión | Alojamiento, desayuno y cena
Riad Bouchedor, Ouarzazate
-€
Incluido en la excursión | Alojamiento, desayuno y cena
Riad Bayti, Marrakech
187€
3 noches | Alojamiento y desayuno
Seguro de viaje
IATI
55€
Estándar + anulación
Transportes
Taxis
40€
Excursiones
Desierto Erg Chebbi
870€
Transporte, alojamientos y guía
Quad por el desierto
30€
1 hora por las dunas
Varios
Visitas varias
73€
El jardín secreto, Madrasa de Ben Youssef
Tarjeta SIM
11€
Efectivo
490€
Comidas, recuerdos, regalos y extras
Total
Presupuesto Total
1960€
Para 2 personas con una duración de 8 días

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¡Muchas gracias por leernos!




DesdeMarbella

Juanlu y Lucía, viajeros desde 2007. Compartimos itinerarios reales, presupuestos y consejos prácticos de nuestros viajes en el blog y en nuestro canal de YouTube. Quien vive ve mucho. Quien viaja ve más.

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